Estoy en esta ribera
disfrutando de la vida,
ojalá el mundo supiera
cómo es el ser tan querida.
Y quisiera agigantar
lo que hasta ahora viví,
con gran angular mostrar
lo que yo he encontrado aquí.
Una playa y sus confines
y un mar mostrando sosiego,
alma y Dios al fin afines
viviendo en plácido juego.
Rostros de eterno placer
sin jamás languidecer,
y mas nada que perder
con sonrisas por doquier.
Lúdico el diario quehacer
con quince años otra vez,
eludiendo la adultez
y una nena siempre ser.
Yolanda de la Colina Flores
17 de agosto del 2016
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