Yo estuve en un muelle
varada cual barca,
exhausta y sin fuelle
sin maestre o jerarca.
Esperando estaba
un dulce patrón,
aquel que encontraba
en mí, embarcación.
El fiel marinero
con rumbo y timón,
un férreo barquero
y dulce tritón.
Que a mi me volviera,
su tripulación
y que Dios nos diera,
su gran bendición.
¡Encontré mi muelle,
bajel y piloto!,
¡Que todo destelle,
en un mi mar ignoto!
Yolanda de la Colina Flores
31 de julio del 2016
31 de julio del 2016
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