La ribera a mi me viste
de inusitados colores
con oleaje que no embiste
plena de constelaciones.
Con barquitos de papel
donde plasmo mis poemas,
con gaviotas siempre fieles
que a volar llevan mis penas.
Con estrellas suspendidas
con lacitos fulgurantes,
con la luna que ilumina
aún en estado menguante.
Con los tonos de la noche
y los cabellos al viento
donde el alma hace derroche
y yo soy sólo contento.
Yolanda de la Colina Flores
30 de agosto del 2016
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